Xavier Fux inició el movimiento rave en México y este viernes 26 de junio regresa a la CDMX a Ruyasound en Muli

Por Naomi Palovits

Xavier Fux vuelve a la CDMX para compartir cabina con David Alvarado (Strictly Rhythm, Guidance, Yoshi Toshi, Ovum, Peacefrog); Tini Tun (We Are Here Music) y Sanchez Dub (Panoram, Zoé) en un encuentro histórico que nos transporta a los orígenes de la cultura rave.

RUYASOUND, el sello de David Alvarado y Ticky Garza, presenta en su segunda edición en la CDMX una noche que reúne y celebra a los nombres clave de la escena electrónica mexicana.

David Alvarado compartirá la cabina con Xavier Fux, Tini Tun y Sanchez Dub, en un formato íntimo de 150 personas, sin pantallas gigantes, filas interminables, ni distancia entre artista y público.

Xavier Fux y el origen del rave en México

Si hoy el nombre de Xavier Fux ocupa un lugar central en este cartel, es porque la historia de la cultura rave en México no puede entenderse sin él.

A principios de los años noventa, el DJ y productor mexicano hizo algo que no tenía precedentes en el país. Mucho antes de las redes sociales, del streaming, de WhatsApp y de los algoritmos capaces de conectar personas con intereses comunes, convocó a cientos de asistentes a una fábrica abandonada sobre Periférico para vivir una experiencia que México aún no conocía: un rave.

Hoy la palabra forma parte del vocabulario cotidiano de la cultura electrónica, pero entonces no significaba prácticamente nada para la mayoría. Un rave era mucho más que una fiesta. Era una nueva forma de relacionarse con la música, con el espacio y con otras personas. El centro de todo era una selección musical que llegaba desde ciudades como Detroit, Chicago, Londres, Ámsterdam y Frankfurt, lugares donde la cultura electrónica ya comenzaba a transformar la vida nocturna.

Para entender la dimensión de aquel momento hay que recordar cómo era la Ciudad de México a principios de los noventa. La vida nocturna giraba principalmente alrededor de bares, discotecas y algunos clubes donde la música electrónica convivía con el rock, el pop, el new wave y otras corrientes musicales. Existía una pequeña escena electrónica, pero todavía era fragmentada, dispersa y estrechamente vinculada a otros espacios culturales, incluida la escena gay. Las tiendas de discos especializadas eran escasas y los DJs cumplían el papel de exploradores sonoros, descubriendo música meses o incluso años antes de que llegara a los medios tradicionales.

Organizar un evento de este tipo en la actualidad ya representa un reto. Hacerlo entonces, sin redes sociales, sin plataformas digitales y sin una audiencia previamente consolidada, requería una mezcla de intuición, convicción y pasión difícil de imaginar hoy.

Y, sin embargo, funcionó.

La fiesta se llamó Trance y es reconocida como el primer rave oficial realizado en México. Tuvo lugar en 1992 dentro de la fábrica Eureka, sobre Periférico, donde actualmente se encuentra el Papalote Museo del Niño. Quienes estuvieron ahí coinciden en que marcó un antes y un después para la cultura electrónica nacional.

Aunque yo no asistí a esa primera edición, sí fui testigo de todo lo que vino después. Estuve presente en la segunda y en muchas de las fiestas que siguieron, y puedo afirmar que transformaron por completo mi manera de entender la música y la comunidad.

Antes de descubrir los raves, ya escuchaba música electrónica. La había conocido a través de programas de radio especializados y durante mis primeras incursiones nocturnas en lugares como el legendario Bar 9, al que lograba entrar pese a mi edad. Pero lo que encontré en aquellos eventos era algo completamente distinto.

No había cadeneros, áreas VIP ni códigos sociales que definieran quién pertenecía al lugar y quién no. Tampoco existía la tensión competitiva o excluyente que predominaba en muchos espacios nocturnos de la época. No importaba cómo vestías, dónde vivías, con quién llegabas o a qué te dedicabas. Lo único que importaba era la música.

Esa sensación de libertad, comunidad y descubrimiento fue precisamente lo que convirtió a los raves en un fenómeno cultural capaz de transformar a toda una generación.

Después de la primer fiesta en el Teatro Agora en 1991, hicimos un manifesto que repartimos en la fiesta… vinieron como 130 personas y hablaba un poco de la identidad de producciones trance y lo que queríamos lograr, nuestro objetivo y después de eso surgió la segunda fiesta que fue en la fábrica Eureka. – Xavier Fux

Lo que sucedía en la pista también resultaba inusual para aquellos años. Personas que nunca se habían visto compartían el mismo espacio durante horas, unidas por una curiosidad común y una energía difícil de describir. Muchos llegaban solos y se iban acompañados de nuevos amigos, con la sensación de haber descubierto algo.

La noche de mi primer rave, la segunda edición de Trance, conocí a Fux, quien además de armar el evento fue uno de los DJs de la noche. Antes que él, había tocado Pit-E y Conditus, el live show de los hermanos Quecho y Tini Tun. Al salir, lo único que quería saber era cuándo los volvería a ver y cuándo volvería a escuchar toda esa música y en ese entorno. Todos nos preguntábamos lo mismo: cuándo sería el próximo rave.

Y las siguientes llegaron muy pronto.

Poco a poco comenzaron a aparecer en bodegas, mansiones, cines abandonados, estudios cinematográficos y toda clase de locaciones extraordinarias. Cada una parecía expandir los límites de lo que era posible. Lo que había comenzado como una idea arriesgada se convirtió en todo un movimiento, inspirando a otros DJs, productores y entusiastas como yo a organizar sus propios eventos, lo que ayudó a construir las bases sólidas de una comunidad que no existía hasta entonces.

Más de tres décadas después, la cultura rave sigue viva. Ha evolucionado, se ha transformado y ha encontrado nuevas expresiones, pero conserva intacto algo de aquel espíritu original: la búsqueda de libertad, comunidad y descubrimiento a través de la música.

La música electrónica la descubrí en mi primer viaje de mochilero a Europa, en el verano del 88 llegué a Ibiza y la primer discoteca que fui con mis amigos fue el Amnesia… La música si me impresionó muchísimo, fue algo que no había escuchado, pero más que nada, la vibra de la gente hermosísima y todos bailando juntos. Había un multimillonario, al lado de un hippie, al lado de una modelo, al lado de un tipo en pareo. Era una mezcla de todo. Fue en ese momento que me dije, tengo que traer esto a América. – Xavier Fux

Este viernes 26 de junio, Xavier Fux vuelve a la Ciudad de México para reencontrarse con quienes vivieron aquellos primeros años y presentarse ante nuevas generaciones como invitado especial de RUYASOUND. Su regreso no es solamente la visita de un DJ pionero. Es también una oportunidad para recordar el momento en que una fábrica abandonada sobre Periférico se convirtió, por una noche, en el punto de partida de una revolución cultural que todavía sigue resonando.

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Además de ser el autor de ese primer rave histórico y del legendario rave en medio de las montañas en Tepoztlán con Sven Väth, Xavier Fux ha construido una carrera internacional llevando el nombre de México a Ibiza, Alemania y Holanda, así como a otros centros clave de la escena global.

Fux también organizó el primer rave en Punta del Este, detonando también la escena electrónica en esa región. Fundó Zulu Lounge, lleva dos décadas con un programa de radio en Ibiza Sonica y recientemente tocó frente a más de 10,000 personas en Portugal.

Su nombre aparece ligado a Space con Carl Cox y Amnesia en Ibiza.

La historia de Xavier Fux y de los inicios de este movimiento, forma parte de un documental que actualmente se encuentra en producción bajo la dirección de Alex Albert, Raving Mexico.

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📅 Viernes 26 de junio
📍Muli · Querétaro 255, Col. Roma Norte, CDMX
🕘9:00 PM – 3:00 AM

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